Acoso escolar en Canarias - Consecuencias del bullying

Consecuencias del bullying

 

El bullying o acoso escolar no es solo una época.


Es un hecho que marca a la persona que lo sufre para toda la vida y que en la mayoría de ocasiones acaba necesitando intervención psicológica. El acoso escolar afecta a todos los implicados, aunque a distintos niveles.

Así afecta psicológicamente, por norma general, a los diferentes perfiles una situación de bullying:

 

Víctimas

  • A corto plazo, o cuando comienza el acoso, aparecen las emociones negativas (irritabilidad, enfado, nerviosismo, tristeza…), baja autoestima, miedo y rechazo a ir a clase, aislamiento social y evitación de situaciones en las que tenga que relacionarse con iguales, bajada del rendimiento escolar y de la concentración.
  • A medio plazo, cuando ya se llevan varias semanas/meses en la misma situación, además de lo ya mencionado pueden empezar a aparecer síntomas de depresión y ansiedad, problemas de sueño (insomnio, pesadillas…), conductas autodestructivas (descuido de la alimentación, fugas de casa, autolesiones…), riesgo de convertirse en una víctima reactiva, ideación suicida (incluso intentos de suicidio o materialización del mismo)…
  • A largo plazo (en la edad adulta, por ejemplo), cuando ya ha terminado la situación de acoso, pueden llegar a presentar trastorno de estrés postraumático (TEPT), depresión y trastornos de ansiedad, fobia social, emociones negativas, pocas habilidades sociales, falta de confianza en sí mismos, conductas autodestructivas, ideación suicida (intentos o materialización)...

Todo esto sin tener en cuenta las particularidades que puede tener cada caso.

 

Acosadores

  • A corto plazo, mientras ocurre la situación de bullying, presentan un bajo nivel de empatía e insensibilidad ante los problemas o el dolor de los demás, bajo rendimiento académico y más probabilidades de abandonar precozmente los estudios, alta impulsividad y reactividad, falta de control de la ira, baja tolerancia a la frustración, posibles síntomas de depresión y dificultad para entablar amistad con sus compañeros.
  • A largo plazo, en la edad adulta, cuentan con más probabilidades de abuso de sustancias (drogas, alcohol…), conductas antisociales, comportamientos delictivos y violentos. Además, los estudios señalan que muestran alta tendencia al psicoticismo (Mynard y Joseph, 1997; Slee y Rigby, 1993).

 

Espectadores

 

Se ha demostrado que los espectadores de bullying son más propensos a desarrollar mecanismos de defensa basados en el miedo y que los lleva a sufrir una pérdida de empatía y desensibilización ante el dolor del prójimo.

Por otro lado, en situaciones en las que los actos del agresor no tienen consecuencias, pueden normalizar e interiorizar conductas antisociales y delictivas como medio para conseguir objetivos. El miedo a convertirse en el blanco del agresor o a que los tachen de chivatos, provoca que puedan volverse más egoístas y sumisos. También, es posible que presenten sentimiento de culpabilidad por no poder o no sentirse capaces de ayudar a la víctima.