Falsos mitos del bullying

  • «Sólo son juegos de niños»
    El bullying no es un juego. Muchas veces se disculpa a los acosadores diciendo que solo estaban bromeando o jugando, pero un juego es algo en lo que ambos niños se divierten, no uno a costa de otro.
  • «Es algo por lo que tienen que pasar, es parte del crecimiento»
    Los niños discuten y tienen que aprender a resolver situaciones de conflicto, que los dotarán de habilidades para enfrentarse a situaciones parecidas a medida que van creciendo.
    El bullying, sin embargo, se basa en un abuso de poder en el que la víctima no puede defenderse y que, lejos de obtener herramientas y habilidades sociales, las merma.
  • «El acoso escolar solo es físico»
    El acoso escolar puede ser maltrato verbal, psicológico y/o físico. Es mucho más común el maltrato verbal y psicológico que el físico, y es igual de grave.
  • «La víctima sólo es el niño tímido con poco amigos»
    La víctima puede ser cualquier niño o niña. Un niño extrovertido, sociable y feliz, simplemente por el hecho de causar envidia a otros niños, puede convertirse en víctima de acoso por parte de sus compañeros.
  • «Sólo ocurre entre niños, las niñas no hacen esas cosas»
    Ocurre indistintamente en ambos sexos. La única diferencia notable es que los chicos suelen ser más impulsivos y tienden más a la agresión física, mientras que las chicas lo hacen en el nivel verbal y psicológico.
  • «No le causará ningún daño a largo plazo»
    El bullying deja secuelas y es algo que no se olvida por mucho tiempo que pase. Consulta las consecuencias a corto y largo plazo.
  • «Hay personas que se merecen el acoso»
    Nadie merece el acoso. No podemos caerle bien a todo el mundo, al igual que todo el mundo no nos cae bien a nosotros, pero lo mínimo que nos debemos es el respeto. Por muy diferente que sea una persona de nosotros, nadie merece ser tratado como si fuera inferior o raro.
  • «Los que se quejan son llorones y débiles»
    Los niños piden ayuda a las personas de confianza dentro del centro escolar o en casa, que son sus referentes de lo que está bien o mal. Si les ignoramos y/o además los tachamos como “llorones”, “quejicas” y “débiles” por expresar cómo se sienten, estamos siendo injustos con ellos y restando importancia a sus sentimientos, enseñándoles a reprimirlos e ignorarlos. Es sano que expresemos nuestras emociones y debemos recibir apoyo si lo solicitamos.
  • «Los acosadores desaparecen si se les ignora»
    En ocasiones sí, pero no es una garantía. Otros seguirán buscando una forma de llamar la atención de la víctima y provocarle hasta que consiga su objetivo (humillarle, enfadarle, hacerle llorar…). Este tipo de problemas no suelen resolverse solos de un día para otro.
  • «Es imposible de parar, es algo normal»
    El acoso escolar tiene solución y puede pararse. Se ha demostrado en numerosos estudios y el 95% de los casos se frenan desde el propio centro escolar. La comunidad educativa cuenta con Protocolos de Actuación que han demostrado su eficacia y lo importante que es la intervención, tanto con la víctima como con el agresor, en situaciones de bullying. Además, es importante hacer una labor de prevención en los centro educativos y en casa, educando a los niños desde que son muy pequeños en valores como la empatía, el respeto y el compañerismo para evitar posibles situaciones de maltrato en el futuro.
  • «Ocurre solo en lugares pobres y con pocos recursos»
    El bullying poco tiene que ver con la titularidad del centro, el país o los recursos. Es resultado de la interacción entre personas y esto se da en todos los rincones del mundo.
  • «El bullying es una moda, por eso se ven más casos ahora»
    El acoso escolar no es una moda, es algo que ha existido siempre. La única diferencia, es que ahora se está haciendo más visible, le hemos puesto un nombre y estamos más sensibilizados.